Por: Carolina Chiramberro

 

LOS COMENTARIOS PRESIDENCIALES SOBRE LA BAJA DE LA NATALIDAD EN ARGENTINA

Argentina asiste a un momento de profunda ruptura sociosemiótica. Los discursos del presidente Javier Milei se articulan a partir de una estrategia de construcción de significado que reconfigura los códigos tradicionales del  discurso político argentino. Dios, la Patria y la Familia irrumpen en la escena pública como ejes de disputa, pero bajo una retórica que deshumaniza y deslegitima los derechos humanos, la soberanía y el pluralismo. Una suerte de retirada abrupta de los valores que nos hicieron un país de vanguardia.

Los valores que han signado las políticas públicas, los movimientos sociales y los partidos políticos en los últimos 40 años están siendo resignificados mediante una retórica hiperbólica y a través de la construcción de una identidad de liderazgo disruptivo, Milei busca “hacer grande a la Patria” excluyendo sectores y revelando una alineación clara con la derechos más extrema. La Patria que propone no incluye Malvinas, tampoco Soberanía y mucho menos migrantes. Y cuando se trata  de derechos conquistados, cualquier dato activa el principio de desfiguración para hacer  que todo se vea como amenaza grave.

Un caso ilustrativo reciente: la baja de natalidad en Argentina. Milei aprovecha la caída abrupta en los nacimientos para radicalizar su discurso contra la Interrupción Voluntaria del Embarazo (Ley 27.610). “Se les pasó la mano en atacar a la familia, atacar a las dos vidas y lo estamos pagando con caídas en la natalidad”, afirmó. Pero esta frase no surge de un vacío: desde su asunción en diciembre de 2023, su gobierno ha eliminado la distribución de anticonceptivos, desmantelado programas de salud sexual y reproductiva y trasladado a las provincias la responsabilidad sobre el acceso a la IVE.

Además, durante la conmemoración del “Día del Niño por Nacer”, en marzo de este año, Milei y Victoria Villarruel reafirmaron su rechazo al aborto, calificándolo como una política pública “que engrenda muerte”. ¿Ignorancia? No. Javier Milei mira la baja de natalidad en Argentina desde una perspectiva ideológica neofascista. Impulsa la detracción de políticas públicas que mejoran significativamente las condiciones de planificación familiar bajo una óptica natalista,  que ya sabemos que -al igual que la anti-natalista- sólo imprime un efecto significativo en los niveles de fecundidad en contextos opresivos y totalitarios.

El gobierno, juega como Goebbels durante el Tercer Reich con la potencialidad de lo discursivo que tiene un impacto sustantivo en este estado de situación del entramado social. El “miente, miente que algo quedará” es cierto. Anclar la IVE  con la baja de natalidad no es ingenuo, niega lo concreto (este indicador se encuentra en declive mucho antes de la aprobación de la ley 27.610) porque es más eficiente en este contexto social, que reconocer que ese indicador es multicausal y responde a factores socioeconómicos y culturales más amplios.

Eligen obviar que en algunas variables como la adolescencia la baja en la cantidad de embarazos no intencionales es una oportunidad positiva en contextos económicos tan adversos como este. En 2023, fue de un 10%, lo que resulta en un acumulado del 66% desde 2014. Además, entre mujeres con menor nivel educativo cayó un 12% en 2023 y un 67% desde 2014. Estos datos reflejan mayores oportunidades de educación y empleo para estos grupos, en especial para las mujeres, históricamente afectadas por una estructura social que profundiza las desigualdades de género.

Está claro que la libertad que pregona excluye la posibilidad de decidir sobre nuestros propios cuerpos -entre otras tantas cosas-; parafraseando a Saviano, Dios, patria y familia declinados en la propaganada política del gobierno de Javier Milei no son valores, son un crimen, y por fortuna los significados no son estáticos, dependen de las condiciones de producción y recepción en cada momento histórico.

 

Este momento, también pasará…